miércoles, 21 de septiembre de 2011
Enfermedad poliquística Renal( PKD)
La enfermedad renal poliquística, conocida como PKD por las siglas de la denominación inglesa Polycystic Kidney Disease, es una enfermedad hereditaria que afecta fundamentalmente a los riñones y que se ha detectado en los gatos de razas Persa y Exótico (Persa de pelo corto) y, esporádicamente, en otras razas con un alto contenido de sangre persa. Consiste en la aparición de pequeños quistes en la corteza renal, que aumentan de tamaño con la edad a medida que se rellenan de orina, y que provocan la aparición de insuficiencia renal irreversible. Los quistes están presentes desde el nacimiento pero van aumentando progresivamente de tamaño a medida que crece el gato y siempre aparecen en ambos riñones.
Se trata de una enfermedad transmitida genéticamente, irreversible, de desarrollo lento y gradual y que, en el momento actual, constituye uno de los problemas más graves con el que se enfrenta el criador de gatos de estas razas debido a tres factores: Su herencia, su prevalencia en la población felina y sus consecuencias en la salud individual a medio y a largo plazo.
1.- HERENCIA: Las primeras referencias de la presencia de esta enfermedad en el gato son de hace 30 años pero los estudios específicos no se empezaron a desarrollar hasta 1990. En este año, se examinó en el Hospital Estatal de Ohio una gata hembra de raza persa con síntomas de insuficiencia renal. Los cachorros procedentes de esta gata fueron el origen de una colonia felina utilizada para avanzar en el estudio de esta enfermedad y gracias a la cual se sabe que es hereditaria y codificada por un gen autosómico dominante. Esto quiere decir que se transmite de padres a hijos a través de los cromosomas no sexuales (no es una enfermedad ligada al sexo)
El hecho de que sea un gen dominante implica que si uno de los dos padres es portador del gen, al menos el 50% de la descendencia será portadora y, por tanto, susceptible de padecer la enfermedad.
CONSECUENCIAS: Clínicamente se manifiesta con disfunciones renales alrededor de los 7 años de edad aunque hay animales que desarrollan la insuficiencia renal con 4 ó 5 años y otros que no llegan a tener manifestaciones clínicas nunca y fallecen por otras causas relacionadas con la edad.
Al ser una enfermedad hereditaria, los quistes están presentes desde el nacimiento del gato aunque su tamaño es, al principio, de menos de 1 milímetro. A medida que el animal se desarrolla y va cumpliendo años, los quistes empiezan a crecer hasta alcanzar varios centímetros.
Como los síntomas pueden manifestarse de forma tardía, existe la posibilidad de que el animal muera por cualquier otra causa y no por un fallo renal; sin embargo, el fallo renal es seguro cuando los quistes empiezan a desarrollarse.
Se puede saber si el animal es portador de dos formas: ecografía( no muy segura) y por ADN de las mucosas de la boca.
Qué debe saber el dueño:
Un animal positivo es un gato que puede desarrollar con el paso de los años una insuficiencia renal crónica por lo que a partir de una cierta edad deberá someterse a controles veterinarios periódicos que nos informen de su estado y de sus necesidades dietéticas. Es decir, un gato positivo no es un gato enfermo, sino un animal que puede desarrollar una insuficiencia renal. Si se toman las debidas precauciones, sobre todo en cuanto a su alimentación, una mascota positiva puede vivir muchos años con una buena calidad de vida.
Es necesario que el animal portador de PKD sea castrado
Se trata de una enfermedad transmitida genéticamente, irreversible, de desarrollo lento y gradual y que, en el momento actual, constituye uno de los problemas más graves con el que se enfrenta el criador de gatos de estas razas debido a tres factores: Su herencia, su prevalencia en la población felina y sus consecuencias en la salud individual a medio y a largo plazo.
1.- HERENCIA: Las primeras referencias de la presencia de esta enfermedad en el gato son de hace 30 años pero los estudios específicos no se empezaron a desarrollar hasta 1990. En este año, se examinó en el Hospital Estatal de Ohio una gata hembra de raza persa con síntomas de insuficiencia renal. Los cachorros procedentes de esta gata fueron el origen de una colonia felina utilizada para avanzar en el estudio de esta enfermedad y gracias a la cual se sabe que es hereditaria y codificada por un gen autosómico dominante. Esto quiere decir que se transmite de padres a hijos a través de los cromosomas no sexuales (no es una enfermedad ligada al sexo)
El hecho de que sea un gen dominante implica que si uno de los dos padres es portador del gen, al menos el 50% de la descendencia será portadora y, por tanto, susceptible de padecer la enfermedad.
CONSECUENCIAS: Clínicamente se manifiesta con disfunciones renales alrededor de los 7 años de edad aunque hay animales que desarrollan la insuficiencia renal con 4 ó 5 años y otros que no llegan a tener manifestaciones clínicas nunca y fallecen por otras causas relacionadas con la edad.
Al ser una enfermedad hereditaria, los quistes están presentes desde el nacimiento del gato aunque su tamaño es, al principio, de menos de 1 milímetro. A medida que el animal se desarrolla y va cumpliendo años, los quistes empiezan a crecer hasta alcanzar varios centímetros.
Como los síntomas pueden manifestarse de forma tardía, existe la posibilidad de que el animal muera por cualquier otra causa y no por un fallo renal; sin embargo, el fallo renal es seguro cuando los quistes empiezan a desarrollarse.
Se puede saber si el animal es portador de dos formas: ecografía( no muy segura) y por ADN de las mucosas de la boca.
Qué debe saber el dueño:
Un animal positivo es un gato que puede desarrollar con el paso de los años una insuficiencia renal crónica por lo que a partir de una cierta edad deberá someterse a controles veterinarios periódicos que nos informen de su estado y de sus necesidades dietéticas. Es decir, un gato positivo no es un gato enfermo, sino un animal que puede desarrollar una insuficiencia renal. Si se toman las debidas precauciones, sobre todo en cuanto a su alimentación, una mascota positiva puede vivir muchos años con una buena calidad de vida.
Es necesario que el animal portador de PKD sea castrado
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